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¿Cuáles son las características de nuestro pensamiento?

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En general el pensamiento se considera como una capacidad cognitiva propia del ser humano en donde se contienen ideas que pueden relacionarse entre sí. También se le ha definido desde su función resaltando el papel del pensamiento como el espacio mental donde se resuelven problemas. Sin embargo, son varias cualidades las que escapan o queda por fuera en estas definiciones, pues el pensamiento humano involucra muchas otras áreas. La complejidad del pensamiento humano ha propiciado diferentes abordajes y propuestas que buscan describirlo lo más detalladamente posible.
Características del pensamiento
La naturaleza histórico social del pensamiento

Esto significa que el desarrollo del pensamiento es factible, únicamente, en la medida en que el individuo interioriza o apropia el patrimonio cultural humano objetivado en los productos materiales e intelectuales (lenguaje, ciencia, arte, etc.) que recibe al nacer como legado de las generaciones pasadas. Esta idea directriz de la concepción vygotskiana descentró el origen del pensamiento y lo llevó de lo interno a lo externo enfatizando su naturaleza de adquisición ontogenética mediatizada por la comunicación del individuo con sus circundantes en condiciones sociales de existencia (Luria, 1980c).

Las investigaciones transculturales han demostrado, palmariamente, la corrección de esta hipótesis que a veces, en forma totalmente equivocada e incomprensible, ha sido considerada como una teoría con un marcado “reduccionismo sociologista”, sin tener presente que el plano de la actividad histórico-cultural externa se transforma (en el individuo) internamente en un sistema cerebral funcional (SCF) y que, en consecuencia, no existe una barrera infranqueable entre la actividad externa e interna en el aprendizaje de determinada función cerebral superior (FCS).

Proceso que Vygotski denominó, respectivamente, como proceso de internalización y desarrollo del psiquismo humano (Toda, 1985).  Hecha esta salvedad, las investigaciones de A. R. Luria y cols. realizadas en la década de 1930 en el Asia Central con sujetos analfabetos normales y que vivían en comunidades primitivas los que, en consecuencia, tenían una actividad cognitiva con una hegemonía total de su pensamiento práctico (funcional-descriptivo), limitado a su experiencia personal y directa, demostraron que, al ser alfabetizados, pudieron acceder a un predominio y hegemonía del pensamiento abstracto lo que reestructuró todas sus funciones cerebrales superiores (FCS).

Precisamente, podemos sintetizar dichos cambios psicológicos del siguiente modo: a. En el pensamiento aparecen nuevas operaciones teóricas; b. El análisis de las propiedades de las cosas se incluye en categorías abstractas; c. Se logra el dominio de los procesos de abstracción y generalización conceptual; d. Las operaciones del pensamiento abstracto van desplazando, progresivamente, a las operaciones del pensamiento práctico-situacional y van ocupando paulatinamente el lugar más importante y a dominar la actividad cognitiva de la persona; e. se crea la base del pensamiento discursivo (hipotético-deductivo) y de su posterior desarrollo) (Heikki, 1985).(menteplus.com)

El carácter activo del pensamiento

Que consiste, no en concebir la determinación unilateral del pensamiento por factores externos únicamente, sino comprenderla teniendo presente, además de esos factores, el rol activo del individuo a través de las actitudes que mantiene hacia se entorno. La comprensión de la naturaleza dinámica del pensamiento nos permite entender mejor las diferencias individuales; es decir, el rol que adquiere la personalidad toda en el desarrollo intelectual (Leontiev, 1979).

Lo antedicho se pone de manifiesto en la imbricación que posee la motivación en el distinto rendimiento intelectual en sujetos normales y en cualquier estadio evolutivo. Y ello debido que la falta de activación motivacional baja la competencia de la búsqueda cognitiva que realiza un individuo para resolver determinado problema que tiene planteado. No es casual que lesiones de diversa etiopatogenia que afectan a los sectores prefrontales del cerebro provoquen un síndrome apático-acinético-abúlico que cursa, concomitantemente, con un déficit específico que involucra a todas sus funciones cognitivas (Luria, 1979).

Por otro lado, la naturaleza activa del pensamiento también se manifiesta en el interés, la actitud emocional y valorativa que tenga el individuo hacia determinado aspecto de la realidad y, en correspondencia con ello, con la activación de campos semánticos específicos que se movilizarán y utilizarán en la resolución de una tarea cognitiva concreta y que, es una ley psicológica, variará de un individuo a otro e incluso en un mismo individuo en distintos momentos evolutivos y existenciales (Luria, 1980b).

La naturaleza procesal del pensamiento

Que consiste en comprenderlo, no como una función estática e inmutable, sino como un desarrollo ontogenético que se forma por etapas y que, una vez adquirido, consta de diversos eslabones o factores que, actuando coordinadamente, posibilitan su funcionamiento.

De manera tal que, en el actual nivel del conocimiento, es factible comprender la naturaleza procesal del pensamiento, desde un punto de vista neurofisiológico, como la formación y estabilización dinámica de un sistema cerebral funcional (SCF) y, desde el plano psicológico, como una acción mental que se actualiza cuando al individuo se le presenta una tarea o problema a resolver (Zeigarnik, 1981). Pero la característica procesal del pensamiento, se revela con claridad en la relación que establece en el proceso de codificación del enunciado discursivo. Es decir, en el desarrollo y transformación de las etapas que llevan de la idea o pensamiento al lenguaje externo o circunstanciado. En efecto, podemos explicitar dicho proceso del siguiente modo:

  • La primera etapa de cualquier enunciación verbal es el motivo y el objetivo que la impulsa. En el motivo se encuentra objetivada cualquier necesidad humana: bien sea que el motivo de la alocución verbal sea la de transmitir un deseo afectivo, cognitivo, etc.; lo cierto es que la necesidad se objetiva en el motivo, éste se orienta hacia un objetivo y con él se inicia el proyecto de enunciación o comunicación verbal.
  • La segunda etapa, se encuentra representada por lo que algunos lingüistas han denominado “registro semántico primario”, queriendo significar con ello una reducción extrema de la alocución que, no obstante, conlleva la esencia de la idea a transmitir y que luego ha de convertirse en un esquema simultáneo, semántico; es decir, en una alocución verbal sucesivamente organizada y que se realiza con la ayuda del lenguaje interior, que constituye una etapa indispensable en la preparación del lenguaje externo.
  • El lenguaje interior, tercera etapa de este proceso, juega un rol esencial en la transformación de la idea inicial o “registro semántico primario”, que constituye un sentido personal o significación individual sólo asequible al sujeto y que, a posteriori, queda transformado en un sistema de significados sociales factible de ser decodificado por otra persona. Sabido es que por su composición morfológica el lenguaje interior se diferencia del externo por las siguientes características: es abreviado, asintáctico y funcionalmente predicativo. Precisamente estas características resultan fundamentales para el paso del “registro semántico inicial” a una alocución verbal desplegada, sintagmática y paradigmáticamente organizada, y que posibilita la codificación semántica desplegada de la idea inicial de todo el proceso y su posterior transcodificación en la organización articulemática (cenestésico-motora) del lenguaje externo.
  • El último eslabón de todo este proceso consiste en el paso a la alocución externa. En definitiva, el papel generador del lenguaje interior conduce a la activación de las estructuras semánticas asimiladas en la experiencia previa del sujeto y desemboca en la última etapa de todo este complejo proceso: la organización del enunciado discursivo manifiesto (externo) en el cual, el discurso del sujeto comienza a basarse en todos los esquemas lógico-gramaticales y sintácticos del lenguaje que serán los organizadores del plano cenestésico-motor para la activación de los articulemas específicos que transmitirán, finalmente, la idea primigenia de todo este proceso. Podemos ver, incluso simplificando mucho, toda la complejidad de este fenómeno neuropsicológico, y graficarlo del siguiente modo:
Proceso de enunciación discursivo
  • Motivo. Objetivo
  • Registro semántico primario o pensamiento
  • Lenguaje interior
  • Lenguaje externo
La apoyatura instrumental del pensamiento

Que consiste, no en concebir al pensamiento “puro”, sino basado en un sistema de instrumentos y operaciones socialmente producidos y que el individuo ha interiorizado a lo largo de su vida.

L.S. Vygotski demostró que la unidad del pensamiento y el lenguaje se encuentra en el significado de la palabra y que su desarrollo semántico interno posibilita el ulterior progreso del pensamiento (Rubinstein, 1979). Posteriores investigaciones han desarrollado esta concepción y diversos estudiosos sostienen hoy en día la opinión de que el pensamiento se apoya en algoritmos (sistemas de operaciones), ya sean estos lógicos en la solución de problemas abstractos; espaciales o senso-perceptivos en la solución de problemas prácticos; o también, algoritmos numéricos en la solución de cálculos aritméticos (Luria y Tvétkova, 1981).

Tales algoritmos poseen una capacidad heurística (de resolución de problemas) específica y su organización estocástica (probabilística) dependerá de la experiencia previa del individuo y de la tarea que tiene planteada. Queremos significar con lo antedicho que no se puede concebir la inteligencia de un individuo en forma “general y abstracta”, ya que ésta es siempre “singular y concreta” y referida a determinada área de conocimientos en los que se ha especializado con mayor o menor éxito a lo largo de su vida, y son estos algoritmos los que aparecerán facilitados cuando tenga que resolver determinada tarea, y es precisamente esta característica la que le dará al individuo una ventaja intelectual en un ámbito específico del conocimiento (Shardakov, 1968).

La unidad de lo cognitivo y lo afectivo en el pensamiento

Se manifiesta, no en la determinación unilateral del pensamiento por el plano intelectivo sino que, al mismo tiempo y con no menor importancia, se incorpora el plano afectivo. De tal manera que se concibe al pensamiento como un proceso cognitivo pero que se encuentra apuntalado e impulsado emocionalmente, lo cual se manifiesta en el individuo en el nivel que adquiere su motivación, su actitud y la valoración personal que realiza de la tarea a resolver, factores éstos que movilizan sus estructuras cognitivas.

La importancia teórico-práctica de no disociar artificialmente el plano intelectivo y el emotivo se pone de manifiesto en diversos hechos. Por ejemplo: en el descenso del rendimiento intelectual en pacientes con patologías orgánicas que involucran estructuras cerebrales que participan en la generación del aspecto motivacional del comportamiento (Cardamone, 1992); también en el hecho del retardo en el ritmo del aprendizaje que se puede presentar en niños con bloqueos emocionales (16); o en la disparidad de resultados en diversos tests, por ejemplo: los de retención anémica, en sujetos adultos normales pero con mayor o menor grado de motivación en la tarea (Rubinstein, 1963).

La direccionalidad consciente del pensamiento

Lo cual significa comprender al pensamiento, no como un proceso azaroso, sino orientado, en última instancia, por un objetivo conscientemente formulado.

En este sentido, en el plano macroestructural, el pensamiento se comprende como un proceso impulsado por un motivo y que se orienta hacia un objetivo que, en definitiva, resuelve siempre un problema. Precisamente el mantenimiento constante de estos factores es una condición imprescindible para la progresión del pensamiento, ya que son los que le imprimen una dirección selectiva a la información que buscará o movilizará el individuo para resolver el problema que tiene planteado ante sí.(psicologiacientifica.com)

Fuentes

REDACCIÓN WEB DEL PSICÓLOGO

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