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¿Por qué una persona miente sin necesidad?

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Existen mil y una razones para mentir. Hay quienes dicen “mentiras piadosas” para “proteger” al otro de una verdad demasiado dura y hay quienes mienten para evitar las consecuencias de su comportamiento. Pero también hay personas que mienten sin necesidad, al menos aparentemente. Hablar con ellas suele ser como caminar sobre arenas movedizas porque nunca sabemos cuándo está diciendo la verdad o cuándo miente. Sin embargo, comprender por qué una persona miente sin necesidad es el primer paso para mover la conversación hacia el terreno de lo verídico. Las 3 razones más comunes por las que las personas mienten. La mentira patológica no es un fenómeno reciente. A inicios del siglo XX, el psiquiatra William Healy escribió sobre un paciente joven: “durante toda nuestra relación con Adolf hemos sabido que su palabra no es digna de confianza. Muchas veces ha contado a sus amigos mentiras bastante innecesarias, lo que no ha hecho nada más que afectar la opinión que tenían sobre él. Sus invenciones repetidas no han tenido un propósito comprobable”. Mentir sin necesidad sigue siendo un hábito relativamente extendido. Un estudio realizado en la Universidad de Texas, por ejemplo, reveló que más del 91% de las 251 personas entrevistadas indicaron que conocían a un mentiroso patológico. Esas personas creían que aproximadamente el 49% de las mentiras no tenían un motivo o razón aparente. Sin embargo, es importante tener en cuenta que nuestra incapacidad para encontrar motivos que expliquen una mentira no significa necesariamente que el mentiroso no tenga “razones” para su deshonestidad. El hecho de que no encontremos un sentido racional a la mentira, no implica la ausencia de motivaciones. Para comprender por qué una persona miente “sin necesidad”, es fundamental ponerse en su lugar.

Llamar la atención para sentirse importantes

Todos necesitamos cierto grado de atención, validación y aprobación social, pero algunas personas intentan satisfacer esas necesidades de manera poco natural, recurriendo a las mentiras. De hecho, los mentirosos patológicos suelen mentir para llamar la atención.

Si no reciben la cantidad de atención que desean, suelen recurrir a exageraciones o incluso invenciones para impresionar a los demás.  En muchos casos, esas personas se presentan como héroes de las situaciones, aventureros intrépidos o incluso como pobres víctimas. Para dar fuerza a su personaje suelen construir historias que bordean los límites de lo fantástico pero que aderezan con detalles más convincentes con el objetivo de llamar la atención y ser percibidos como más importantes.

Suele tratarse de personas a las que les preocupa perder el respeto o la admiración de quienes los rodean. De hecho, muchas de las personas que mienten en realidad solo quieren agradar, impresionar y/o ser valorados positivamente. En cambio, les preocupa que decir la verdad genere rechazo o decepcione a los demás. Hart, C. L. & Beach, R. (2022)

Reforzar una autoestima frágil

Hace décadas, el psiquiatra Charles Ford argumentó que cuando las personas experimentan una necesidad excesiva de mejorar su autoestima pueden recurrir a la mentira, llegando incluso a estados patológicos.

En práctica, aunque todos a su alrededor piensen que es un asunto intrascendente, el mentiroso está convencido de que se trata de un tema crítico. Tiene una visión distorsionada, que le lleva a enfatizar sobre determinadas situaciones para ganar relevancia ante los ojos de los demás y aumentar artificialmente su autoestima.

De hecho, se ha constatado que la mayoría de las personas que mienten sin necesidad elaboran mentiras sobre sí mismas. Eso indica que el contenido de esas mentiras es una vía de reafirmación personal, para apuntalar una autoestima frágil.

Confundir la mentira con la verdad

En la mente de la persona que miente sin necesidad los confines entre la realidad y la fantasía no suelen estar muy bien definidos. De hecho, nuestros recuerdos en sentido general no suelen ser muy fiables. Nuestra memoria está sometida a la influencia de muchos factores, por lo que no es raro que suframos alguna forma de dismnesias; o sea, que nuestros recuerdos cambien con el tiempo ya que se reconstruyen cada vez que los rememoramos.

Esas distinciones sutiles entre lo ocurrido y las reinterpretaciones que realizamos de los hechos pueden llevar a una persona a contar cosas que no son ciertas, pero que en su imaginación lo fueron o al menos desearía que lo fuesen. Esas personas suelen remodelar continuamente su pasado, por lo que sus versiones sobre lo ocurrido cambian constantemente ya que van añadiendo detalles que nunca ocurrieron.

En ocasiones, esa tendencia puede llegar a ser tan intensa que casi parece que la persona ha recreado un mundo paralelo en su cabeza, un pasado cambiante que se va adaptando a sus necesidades y creencias actuales.

¿Cómo lidiar con una persona que miente sin necesidad?

Obviamente, lidiar con una persona que miente sin necesidad al menos desde nuestro punto de vista  suele ser frustrante. Sin embargo, vale la pena analizar su comportamiento desde la teoría tripartita de la deshonestidad.

Según esta teoría, las personas mienten cuando esperan que esa mentira les aporte algún valor, piensan que las probabilidades de que los demás se den cuenta son escasas y asumen que los costos de la mentira, tanto a nivel social como interno en términos de culpa o vergüenza, son bajos o tolerables.

Eso significa que, aunque nos parezca que una persona mienta sin necesidad, en realidad existe un motivo que no alcanzamos a ver. Por tanto, si deseamos comprenderla, deberíamos preguntarnos por qué esa mentira es importante para ella, por qué la necesitan o qué pretenden ganar. Ford, C. V. (1996)

Las personas no suelen mentir sin necesidad, lo que sucede es que muchas veces encontramos absurdas sus razones. Si queremos establecer una relación basada en la honestidad, en vez de señalar sus mentiras y hacerles sentir acorralados, podríamos preguntarle: ¿Por qué eso es importante para ti?

Comunicar empatía puede contribuir a que esa persona baje sus defensas y comprenda que puede decir la verdad pues no corre el riesgo de ser juzgada o rechazada.

Fuentes

  • Hart, C. L. & Beach, R. (2022) Have You Ever Met a Pathological Liar? En: Psychology Today.
  • Ford, C. V. (1996) Lies! lies!! lies!!!: the psychology of deceit. Washington, DC: American Psychiatric Press.

REDACCIÓN WEB DEL PSICÓLOGO

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