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Allen Frances: “Hemos transformado los problemas claves de la vida en trastornos mentales”

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Allen Frances condujo durante años el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) en el que se describen y definen los diferentes cuadros de patologías mentales con el fin de medicar a las personas. En su libro ¿Somos todos enfermos mentales? formula una autocrítica y advierte sobre la creciente medicalización de la vida. De paso por nuestro país, a donde llegó para brindar una conferencia en la reciente Jornada sobre el impacto del DSM en la Salud Mental –organizada por la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM)-, el famoso psiquiatra accedió a responder algunas de nuestras preguntas. Allen Frances en Buenos Aires: “El real gorila en la habitación es la industria farmacéutica”. En esta entrevista les mostraremos la opinión de Allen Frances sobre la Salud Mental, críticas hacia el DSM V y otras preguntas relacionadas que debe leer.

¿Cuál es su impresión luego de su visita a nuestro país?

Creo que el cuidado de la Salud Mental en Argentina constituye un punto crucial. Si ustedes siguen el modelo de los Estados Unidos desmantelamiento institucional y privatización- tendrán uno de los peores sistemas de Salud Mental en el mundo. En los Estados Unidos, nosotros tenemos 350000 pacientes en prisión a causa de crímenes que podrían haber sido evitados si hubieran sido tratados de manera adecuada dentro de la comunidad y 250000 carenciados (homeless) que fueron descartados sin un adecuado albergue.

Nos quedan muy pocos hospitales para tratar padecimientos severos y muy pocos servicios comunitarios para reemplazarlos. Nuestros pacientes graves por lo tanto cuentan con poca chance de acceso a tratamiento o albergue. Es una catástrofe ética y una práctica económica estúpida que brindemos un tratamiento tan miserable a los más vulnerables. Los pacientes empeoran y causan más conflictos cuando están en grandes hospitales o abandonados en las calles.

¿Podría ampliar sobre la criminalización de la enfermedad mental en su país?

Es terrible que en los Estados Unidos las prisiones se hayan convertido en las mayores proveedoras de servicios psiquiátricos para enfermedades mentales. Y que ahora la policía sea la primera en responder ante problemas concernientes a padecimientos psiquiátricos. Si no hay camas ni servicios comunitarios psiquiátricos, los pacientes terminan en prisión.

¿Qué piensa acerca de la ley de Salud Mental argentina?

La ley es maravillosa. Pero la pregunta es si, y cómo, será implementada. Argentina es la última nación en el mundo en confiar tan pesadamente en grandes hospitales psiquiátricos. Con pausa y de manera cuidadosa, estos hospitales deberían ser clausurados. Muchos de los pacientes más viejos deberían ser alojados en clínicas o sanatorios, en tanto que los más jóvenes correspondería que fueran atendidos en centros comunitarios de salud mental.

Los tratamientos comunitarios son más humanos y menos costosos que las internaciones en hospitales. El modelo debería ser el aplicado en Trieste, que ha sido el mejor sistema de salud mental en el mundo, también puesto en práctica en otras partes del planeta.

¿Podría darnos su punto de vista sobre abusos diagnósticos?

Hemos transformado los problemas claves de la vida en trastornos mentales, y demasiado a menudos los tratamos con píldoras. No hay píldoras para cada problema. Deberíamos invertir más dinero en escuelas, menos plata en píldoras para el trastorno de hiperactividad por déficit de atención; más dinero en preparación profesional, menos en pagos por discapacidad; más dinero para facilitar la reinserción social, menos píldoras para el trastorno por stress post traumático.

La medicación es necesaria para el cinco por ciento de la población que padece enfermedades mentales severas. Pero se usa de manera demasiado frecuente y desconsiderada en personas con padecimientos leves o breves que harían mucho más sin la medicación.

¿Podría usted explicar su frase: el “real gorila” en la habitación es la gran industria farmacéutica? Las compañías farmacéuticas se preocupan por las ganancias, no por la gente. Ellos quieren que todos se sientan enfermos mentales para ensanchar su mercado. De manera agresiva y desvergonzada venden enfermedades psiquiátricas para revender sus píldoras.

¿Cuáles son las principales críticas que haría al DSM V?

Las definiciones de trastornos mentales en el DSM 5 son demasiado laxas y los laboratorios se aprovechan para vender más píldoras y maximizar ganancias. La frontera entre afecciones normales y trastornos psiquiátricos es muy borrosa y altamente vulgarizada. Pequeños cambios en las definiciones de trastornos y su aplicación pueden hacer que muchas preocupaciones sean leídas como enfermedades mentales.

Las penas normales son parte de la vida y no deberían ser descalificadas como trastornos mentales. En el DSM 5 la inmadurez normal es calificada como trastorno de déficit de atención. Un dolor se transforma en trastorno depresivo. Los olvidos propios de la vejez devienen un trastorno neurocognitivo. Un exceso puede ser considerado un trastorno alimenticio, cualquier berrinche un trastorno en la regulación del ánimo y un síntoma médico puede transformarse en trastorno psicosomáticos.

Las consecuencias de los abusos diagnósticos se trasuntan en tratamiento inútiles, medicaciones potencialmente dañinas y la estigmatización de las personas.

Esta entrevista fue publicada por ElSigma.com: elsigma.com

REDACCIÓN WEB DEL PSICÓLOGO

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